Javier Castillo Seguros y Finanzas

Javier Castillo Seguros y Finanzas
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miércoles, 3 de junio de 2015

Cuando todo sale...


Cuando ves que todo va saliendo y te sientes seguro, estás bien...
Es la misma sensación que viví el año en que aprobé mis oposiciones al cuerpo de maestros, por fin con plaza, después de tantos años de estrellarme contra la suerte, los puntos, etc. 
Recuerdo que en esas ultimas oposiciones todo se dio, desde el primer día, desde el primer momento, recuerdo como se iban alineando los astros y todo fluía con naturalidad, enseguida tuve la sensación de que ese año era el mío, y efectivamente, porque no solo es la preparación que lleves, ya que cada año iba lo mejor preparado que podía y sabía, y nunca se daba, sino también ese factor X que acompaña o no acompaña y que acaba marcando las diferencias.

Pues este año, por lo que sea, bien por la acumulación de temporadas de entrenos que van dando su fruto, bien por ajustes en algunos aspectos que se pueden considerar imprescindibles, por tener la fortuna de estar rodeado de gente que hace que todo sume o simplemente por tener la suerte de no enfermar o no lesionarte gravemente... el caso es que vuelvo a tener esa confianza y esa seguridad del que sabe que lo tiene todo consigo y eso, te da puntos.
En ese factor X iba pensando mientras calentaba para comenzar el segmento de natación del que era uno de mis objetivos de esta temporada, el Campeonato de Andalucía distancia Medio Ironman en Sevilla. Mientras estábamos con movimientos articulares, charlas entre triatletas, etc. Solo se oía por megafonía, - dorsal número... su rueda ha reventado debido al calor, y yo pensaba, uf si revienta ahora mi rueda se acaba el sueño, se acaba todo por algo que no está en tu mano, pero, afortunadamente, no fue así, empezaba a tener ese factor X de aliado.
Normalmente llevo un plan o estrategia pormenorizada de cómo voy a afrontar la carrera.

Durante meses has preparado al cuerpo en entrenamientos para que tolere la cantidad de comida que vas a ingerir durante una competición, para que se acostumbre a digerir todo, cuando te estás dando una paliza, ya sea en bici, nadando o corriendo, porque al fin y al cabo, en cualquiera de las tres disciplinas estás sometiendo al organismo a un estrés muy grande y este tiene que hacer frente a todo sin fallar, rindiendo y dándolo todo.
Te has preparado para afrontar el calor, en mayúsculas, que hizo, para aguantar una natacion a ritmo fuerte, una bici dura, muy dura, con 91,8km que sobre todo en los kilómetros finales y debido al viento fuerte, hizo que muchos nos bajáramos muy tocados para afrontar la carrera a pie con sus 21km alrededor del río, pero todo iba saliendo, mi cuerpo avanzaba, no sin problemas, pero iba y para nada mal.
Mi recuerdo del tramo de natación, que constaba de 1,9km marcados en el río Guadalquivir en un circuito de dos vueltas, es de agobio en el principio, demasiados triatletas en el mismo sitio, claro está, todos queremos estar lo mas cerca posible de la primera boya (la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta) y casi todos salimos a muerte a hacernos con un hueco en la cabeza, en mi caso el objetivo es mantener un grupo que me haga gastar lo justo para salir bien colocado y con fuerzas. Así fue, después de cambiar varias veces de "socio", me coloqué en un grupo en el que iba algo forzado pero bien, con la sensación de poder aguantar lo que me echaran, acabando en el puesto 20 del agua.
Cuando te quedan 100-200m que nadar, ya vas pensando en qué hay que hacer cuando llegues a tu zona en bóxes, cómo debes de hacer la transición, para que el tiempo empleado sea el menor posible, y la concentración en ese momento es total...( hay que ponerse casco, dorsal, calcetines, tomar trago de sales, un par de gominolas powerbar) y salir corriendo para no perder puestos.

Y da comienzo el tramo de ciclismo, en el cual te las apañas tú solito con tu fuerza y tu bici contra el tiempo y contra el viento, imposible hacer drafting (chupar rueda), cosa que me encanta, porque es triatlón en estado puro, cada uno con su capacidad y su sufrimiento, gestionando sus fuerzas y jugando sus cartas.
Comienzo la bici con muy buenas sensaciones, viento en la cola y pedaleo fácil, fluido y potente, pero si llevas viento de cola al comienzo, a no ser que vayas hacia otro punto y te quedes allí, sabes que de vuelta te espera el infierno... Siendo consciente de eso y haciendo mi lectura de la carrera comienzo a pasar gente, al principio de manera fácil, extrañado de ver que se llevaban ritmos que yo consideraba que había que subir y hasta dudo un poco pensando en que a lo mejor estaba siendo poco ahorrador y que después lo pagaría, pero decido seguir y hacer caso de mis sensaciones. 
En el km 30-35 ya estoy dentro del top ten, me van cantado referencias el público que anima en los pueblos, me quedo sorprendido, top 10 en un Campeonato Andaluz, en la general, eso me da mas alas aun, me siento bien, la confianza aumenta y yo sigo, en lo que creo que es mi baza principal, la bicicleta, dándolo todo y recortando tiempo. 
Pero como esperaba, y conforme vamos encarando el tramo final de bici, la cosa se complica y el viento hace de las suyas, la fluidez sigue estando, pero a velocidad más reducida, no pasa nada, yo a mi plan, comiendo bien, bebiendo bien y así todo saldría ¡seguro! 
El cuerpo empieza a notar el trabajo fuerte desde el principio, aparecen amagos de calambres y lo achaco a deshidratación, así que me concentro en beber y equilibrar los electrolitos, sino todo iría en detrimento y lo pagaría, había que pensar en qué condiciones me iba a bajar a correr la media maratón... 
Gracias a dios no hubo ningún percance, ni mecánico ni nada parecido, ese momento de crisis se solucionó y afronté los últimos 20km de ciclismo que fueron una tortura, no recuerdo haberlo pasado tan mal desde hace años en la bici.

Y con muchas ganas, aunque bastante fundido llego a la zona bóxes de nuevo y comienza la última de las tres pruebas, la media maratón.
En principio sigo bien colocado, no sabía exactamente si séptimo o sexto absoluto, pero decido correr como me había planteado desde un principio. La bici me ha dejado bastante castigado y desde el primer kilómetro siento que los cuadriceps se van cargando y acalambrando, enseguida empiezo a ingerir gel con magnesio y potasio y a hidratarme con agua súper fresca y sales, que gracias a la organización no nos faltaron en todo el recorrido. 

Paso los primeros 5-6km detrás de Ramón Vallés, acercándome cada vez mas, pero siendo prudente y no haciendo cambios de ritmo innecesarios, consigo sobrepasarlo, lo animo y sigo a mi ritmo, poco a poco, despacio pero con buena letra. El garmin marca un ritmo de 4'06" el km, voy corriendo genial aunque no a gusto, sigo preocupado porque no he solucionado el tema de los calambres en el cuadriceps, creía que después de unos km acabaría acostumbrándose el cuerpo a la carrera a pie y soltándose un poco, pero no.
Enseguida llego al km 10, pasando de nuevo por el inicio del circuito, viendo a mas gente correr y eso me da vida, la primera vuelta había sido casi a solas con mi dolor y mi cabeza animando sin parar. Comienzo a ver gente pasándolo realmente mal, paradas por calambres, por vómito, o simplemente, porque un MEDIO IRONMAN es algo serio, una prueba que hace que lo des todo y no puedas guardarte nada.
La vida que me da el ver gente me anima a mantenerme, pero el cansancio va haciendo mella y el ritmo va disminuyendo, no es que me preocupe mucho, lo que mas me preocupaba en ese momento era el no caer en el pozo e ir muriendo poco a poco, las piernas me duelen, pero mientras tenga cada 15-20 min un gel para reponer y agua constantemente, sobrevivo y bien. 
Voy controlando y no veo a nadie delante aunque en un giro me doy cuenta que Juan Salvador Díaz me esta dando alcance, va muy fuerte y me va a coger en breve, y efectivamente, a los pocos metros me pasa como un cohete, un ritmo envidiable, imposible de contestar. 
Bueno, he perdido un puesto, ahora toca no perder mas y aguantar hasta el final, pero en un punto de avituallamiento, al haber mas gente, me paso al chico de los geles y me quedo sin comida durante los siguientes 2km, que puede parecer poco, pero que para mi eran un mundo, iba a pasarlas canutas, y la verdad que me podía haber vuelto a por un gel, pero ni me lo plantee, si hubiera parado y vuelto atrás no sé si mis piernas hubieran dicho, "hasta aquí hemos llegado" y seguí. Pero no todo se quedó ahí, de repente veo a una chica tirada en el asfalto y voluntarios auxiliándola, no se si fue debido a ese percance, pero a partir de ahí, ese ciclista que te acercaba gel o agua dejo de aparecer con tanta frecuencia y eso fue la puntilla.
Mis últimos km los hago con las piernas muertas, intentando disfrutar y saborear lo que parecía que iba a ser el final, pensando en que ya solo era cuestión de un par de kilómetros el llegar y descansar, recuerdo que me dije, ahora es cuando tienes que disfrutar estos 2km, saborearlos, que ya estas ahí. Cuando de repente, aparece justo detrás mía Agustín Bonillo, a un ritmo más rápido que el mío y encaminado a meta, inmediatamente pienso, ¿he estado cuarto y ahora quinto toda la carrera y voy a dejar que me pase? Ni mucho menos, así que igualé su ritmo, y apreté un poco, no se de donde salió la fuerza, las piernas respondieron y aunque seguía notando que en cualquier momento, en un giro o bajada me iban a dejar tirado, aguantaron hasta el final para entrar en meta a tope, sacando unos metros a Agustín y acabando muy muy cansado y exhausto, pero muy orgulloso y satisfecho con mi actuación.

Quedando en 7 posición en la clasificación del HALF Triatlón de Sevilla, en 5 posición absoluta en el Campeonato de Andalucía de media distancia y como campeón andaluz en mi grupo de edad (35-39).
 

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