Javier Castillo Seguros y Finanzas

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jueves, 12 de noviembre de 2015

Cuando un sueño se hace realidad...

Este fin de semana, en la ciudad sueca de Kalmar, me he clasificado para el Campeonato del mundo Ironman  que se celebrará el 10 de octubre en la isla Kailua Kona de Hawaii. El acontecimiento mas importante si hablamos de este deporte, donde tod@s quieren ir y donde se empezó a forjar el triatlón.

Aun estoy en shock, no me puedo creer que de los miles de personas que tomamos salida ayer, sea yo precisamente, uno de los que lo han conseguido.
Todo empieza el martes, cuando una expedición de 8 personas, de las cuales 5 haríamos el IRONMAN, tomamos el avión con destino a Estocolmo desde Málaga, cada uno con sus objetivos y sus sueños.

Llegamos a Skasvsta y viajamos en coche hasta la ciudad de Kalmar, y de ahí hasta nuestro cuartel general en la isla de Öland, un camping muy curioso y cómodo donde hemos tenido nuestro retiro espiritual, nuestros días de asimilación, de charlas, de buenos momentos, hasta el día clave, el 15 de agosto.

Siempre tendremos en el recuerdo esos días previos de comidas y cenas en común, de parchís con cafelito a media tarde y de emociones cruzadas, sobre todo con las palabras que nos dedicaste, Gabi a tod@s los que estábamos allí, eso nos hace más fuertes y nos une en este objetivo. ¡¡¡Grande Family!!!

La verdad, que estos días de concentración han sido de mucha ayuda para afrontarlo todo mucho más tranquilo, sin nervios, todo estaba hecho, solo había que descansar, cuidar los últimos detalles y sobre todo, asimilar lo que se venía encima.

DÍA D.
Ya el día de la competición salimos de las habitaciones para desayunar a las 4am, hora temprana, pero al ser la salida a las 7am no había otra que pegarse un madrugón. 

Después salimos camino a Kalmar como a las 5 mas o menos, con el fin de que no se nos echara el tiempo encima con los preparativos en la zona de boxes, una vez allí ultimamos y bajamos hacia donde comenzaría la carrera.  Hay un gentío impresionante, música a toda pastilla y un mar, el Báltico, que nos esperaba para comenzar.
NATACIÓN 
Nos organizan de manera que hay cajas de tiempo, de 50-1h, de 1h-1h10'... Y así hasta las 2h de corte que hay en el agua. Me coloco el primero de la caja de 1h, mis tiempos en anteriores IRONMAN han sido de 1h07' y 1h03', y aunque creo que he mejorado bastante, soy mas o menos prudente y me quedó cerca de la cola de 50', pero en mi grupo. 
La salida al agua es extraña, tenemos que correr por un pasillo y bajar unos escalones para llegar al agua, pero aún así, se hace limpia y sin peligro. Una vez en el agua, intento colocarme en un buen grupo, la salida es estirada, pero me resulta fácil el ritmo que se lleva, ahí es cuando dudo del grupo en el que estoy, aunque ya es demasiado tarde para acelerar e intentar coger otros pies más rápidos, daba igual, un IRONMAN es muy largo y cualquier error de cálculo se puede corregir mas adelante.
Sigo nadando fácil, a veces sin esfuerzo, el recorrido de natación es complicado, vuelta por aquí, giro por allá, el mar, muy revuelto y trago de agua mas trago de agua, menos mal que el Báltico se caracteriza por tener poca concentración de sal, que si no... Jaja.

 Sigo teniendo sorpresas en el tramo de nado, el gorro se me esta saliendo y como pare, se me echan encima unos cientos de personas, en cada giro había como 9 pies pateándote las manos, y otras tantas manos detrás hundiéndote las piernas, así que no queda otra que marcar territorio a base de patadas, y así llegamos a la zona más estrecha de nado, pegando al embarcadero, donde los puentes están llenísimos de gente animando y el suelo muy alto, tanto que tocamos roca durante algunos metros, deseando que acabe el agua llegamos al ultimo apretón, antes de salir para la zona de boxes y recoger la bici para salir a por la segunda de las disciplinas de hoy. 
Miro el reloj y 1h01', súper buen tiempo, aunque habiendo cogido mas intensidad en otro grupo hubiera acabado en menos de 1h casi seguro, al menos no ha habido mucho desgaste y comienzo la bici fresco y bien.
CICLISMO
En el segmento ciclista salgo muy suelto y apretando bastante, llevaba una media más alta de la esperada pero iba a gusto, lo que más me preocupaba era el viento a rachas, unas veces soplaba de cara y otras por la espalda, pero siempre era un agobio que te iba minando poco a poco, si por algo se caracteriza Kalmar es por la ausencia de pendientes y más para mí, acostumbrado en el pueblo a subir y encontrarte con más de un repecho.
Pero ya con el viento era suficiente, quizás una pendiente hubiera suavizado esa sensación de cansancio por mantener alto ritmo de pedalada y lucha contra el viento, pero no, había que ser fuerte y aguantar con paciencia a que acabara. 

Y así fue, poco a poco van pasando los km y noto como las piernas van a todo lo que pueden dar teniendo en cuenta lo que viene después, pero decidí no escatimar esfuerzos y plantarme lo antes posible en la transición y así fue... Destrozado del segmento ciclista me bajó de la bici y comienzo a correr.
CARRERA
Lo primero que piensas cuando te bajas de la bici es, me quedan 42km, solo eso, ¡qué locura! Hay gente que entran durante todo un año o más para acabar su primer maratón y tú piensas que es poco lo que te queda... Es una locura transitoria que surge en esos momentos en los que el objetivo es tan grande que una de sus partes, por grande que sea, te parece poco.
Comienzo con un ritmo alegre, no obstante he estado todo el año preparando este momento, he mejorado mucho a pie y tenía una responsabilidad conmigo mismo en esta carrera, estaba en juego el slot. 
El circuito, de 14km, había que hacerlo 3 veces y eso, aunque menos lúdico para nosotros, es mejor para las familias y espectadores, tiene su ventaja, ya sabes lo que te vas a encontrar a cada vuelta, me cantan tiempos y me dicen que voy 8 de mi ggee, me crezco y no dejo que el dolor que llevo ya me hunda, la cabeza está fuerte y las piernas aunque no, van y van.
Como es lógico, todo va a menos, la adrenalina se va perdiendo y la segunda vuelta se hace especialmente dura. Al comienzo de la tercera, siento como con algún movimiento las piernas empiezan a dar aviso de que estamos en reserva, pero, quedaban 14 km para cruzar esa meta, seguía 8 en mi grupo y no sabia si había plaza o no, pero no quería perder ese puesto de privilegio en un IRONMAN, hacer un top ten es una pasada...
Planteaba la última vuelta, al no ver a gente de mi grupo acechando las otras dos, un poco más tranquila, pero no, comienzo a oír pasos detrás y a ver a dos de mí misma categoría detrás mía, armo de nuevo la cabeza y sigo, ya no paro ni en los avituallamientos, simplemente me dedico a coger todo lo que me hace falta y a intentar meterlo en la boca, me sorprende el hecho de que las piernas, a más ritmo, duelen sí, pero iban, y los tirones habían desaparecido, seguro que tienen mucho que ver las sales, cápsulas de sal de 226ers, que con el añadido de la gama sub 9, hacen que se eviten los calambres y sensación de dolor.
Así, sin parar, gane la lucha psicológica que llevábamos los tres en paralelo e hice que pararan a refrigerar los dos perseguidores y me encuentro a 2km de meta con la adrenalina a tope, las piernas justas y las ganas de llegar, y así pasan esos 2km por Kalmar, por el centro urbano, a todo lo que dan las piernas, la gente te lleva sola, las piernas dejan de doler, esto se acaba, entras el 8, nadie te lo quita y no te queda ni una gota más de gasolina en el cuerpo. 
Estás muy cansado y bastante fastidiado, pero orgulloso de ese trabajo, de ese esfuerzo que ha merecido la pena. Eres FELIZ



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